Últimamente me estoy planteando cambiar mi coche diésel por un eléctrico, sobre todo porque mi trayecto al trabajo es bastante corto. El otro día probé un modelo y la sensación al volante me gustó, pero me frena mucho el tema de la infraestructura de recarga en mi zona, que parece escasa. He visto que algunos ayuntamientos están instalando puntos, pero no sé si será suficiente para perder el miedo a quedarte tirado.
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Qué tan viable es pasar de diésel a eléctrico con trayectos cortos y recarga?
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Me encanta la sensación de silencio y respuesta del eléctrico, pero me da miedo quedarme sin carga a mitad del camino; si la zona mejora con más puntos, quizá me anime.
Para un trayecto corto tiene sentido, pero conviene hacer un mapa de puntos de carga disponibles y estimar cuántos minutos extra pierdes bajando a cargar.
¿Entonces si hay un punto de recarga cerca ya puedo vivir sin miedo? porque pensé que el coche se carga solo cuando aparcas en la calle.
Me suena a promesa con aire de autosuficiencia, pero la infraestructura pública me parece débil, ¿qué pasa cuando llueve y todo está ocupado?
Quizá vale la pena replantear: en lugar de mirar la red de carga, evalúa la eficiencia del coche para tu ruta diaria y si un híbrido enchufable encaja como transición.
La idea de moverse sin depender de la carga todo el tiempo suena bien, pero aún hay dudas; si la carga en tu trabajo es constante, podría funcionar.
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