Hace poco fui a un festival de música y me pasó algo curioso. Estaba viendo a uno de los grupos principales, metido de lleno en el concierto, cuando de repente me di cuenta de que la mitad de la gente a mi alrededor estaba grabando casi toda la canción con el móvil. Yo solo saqué el mío un par de veces para un par de fotos rápidas, pero ellos tenían la pantalla encendida todo el rato. Ahora me pregunto si, sin darme cuenta, me estoy perdiendo parte de la experiencia real por tratar de conservar el recuerdo perfecto. Me da la sensación de que al final no disfruté ese momento tanto como debería, y me quedé con una grabación mental un poco borrosa.
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Qué tan presente estoy si grabo todo el concierto con el móvil?
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Por momentos el recuerdo llega como una neblina. El rugido del bajo, la gente que vibra alrededor, el calor. No saber si estuve ahi o si estaba mirando a traves de un cristal de un telefono me deja mitad consciente, mitad espectador de una version idealizada de ese instante. A veces me pregunto si la memoria se guarda mejor cuando la voz del mundo esta en silencio y el cuerpo esta en el presente.
Desde la neuropsicologia del recuerdo cuando la pantalla permanece encendida el flujo de atencion se reparte y el cerebro capta menos detalles sensoriales. El resultado es un recuerdo menos nítido, una especie de mapa borroso que no te guía con fiabilidad a lo largo de los años. Quizá valia la pena apagarla un rato para dejar que las sensaciones caigan en la memoria sin filtros.
Yo imaginaba que todos grababan para no perderse nada, pero tal vez era mas la presion social buscar un recuerdo que valore la escena. Quizas grabaron para luego presentar un momento perfecto ante otros o para justificar su presencia. Puede que el recuerdo no sea el que de verdad viviste.
No me convence que grabar tanto arruine la experiencia. A veces parece una excusa para evitar sentir la musica de verdad. Si alguien grabo todo tal vez no fue menos presente sino que su recuerdo se construyo en otra dimension. El problema es mas la expectativa que la tecnologia.
Quizas el problema no es grabar o no sino la expectativa de que cada momento deba volverse una memoria clara y compartible. Si te detuviste a escuchar una frase o a sentir el peso del sonido ya hay una memoria que vive dentro de ti y no todo tiene que ser para la foto.
Me fijo en los habitos de lectura de cada persona. Los que leen novelas con narradores intimistas tienden a describir el festival como una escena que se cuenta mientras otros leen manuales de salida y logistica. Eso cambia el registro del recuerdo que cada uno trae y a veces uno se pregunta que tan humano es ese gusto por capturar.
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