Últimamente me he estado preguntando si alguien más ha pasado por esto: llevo años usando la misma suite de herramientas de código abierto para mis proyectos personales, y de repente siento que estoy en una especie de burbuja. Me da curiosidad probar otras alternativas que han salido, pero a la vez me da una pereza enorme cambiar todo mi flujo de trabajo que ya tengo dominado y que sé que funciona. Es como esa duda de si lo nuevo realmente aportará algo o solo será cambiar por cambiar.
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Qué tan posible es probar herramientas de código abierto sin romper tu flujo?
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Entiendo esa burbuja: años empujando con la misma suite de herramientas y de repente aparece la curiosidad, pero la pereza de rehacer tu flujo de trabajo es real y todo parece funcionar a la perfección como está.
Podrías hacer una prueba piloto pequeña: toma una tarea concreta, compara tres opciones nuevas con tu flujo de trabajo actual y ves si realmente hay ganancia sin desandar todo.
A veces la palabra código abierto parece la panacea; me pregunto qué valores buscas realmente: velocidad, seguridad o comunidad?
Sinceramente, suena un poco a marketing: lo nuevo se vende como mejora, pero el rendimiento real depende del caso y del usuario; cambia solo si el dolor de cambiar es mayor que el coste.
¿Y si el problema no es la herramienta sino la forma de evaluarla? tal vez convenga medir el impacto en entregas y dejar un backlog de mejoras para tu flujo de trabajo.
A veces basta con ajustar hábitos: documentar menos, probar más, y dejar que el usuario final te guíe un poco, sin derrumbar el ecosistema que ya funciona.
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