Últimamente me siento atascado con mi portfolio porque todo lo que muestro son proyectos finales muy pulidos. Siento que se ha convertido en una galería de resultados que no cuenta nada del proceso, de los bocetos desastrosos o las ideas que descarté. Me pregunto si a otros les pasa lo mismo y cómo manejan esa tensión entre mostrar solo lo impecable o arriesgarse a incluir el camino previo, que a veces es más interesante.
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Qué tan honesto debe ser mi portfolio: mostrar solo resultados o el proceso?
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A veces lo que más dice de ti es el proceso y no el resultado final. Yo también siento que mi portfolio se volvió una vitrina de proyectos pulidos, pero empezar a mostrar bocetos y notas de decisiones cambia la conversación. El truco para mi es alternar entre el final y una versión del proceso junto a cada proyecto, sin pretender que sea un diario completo. A veces lo útil es igual de valioso que lo perfecto.
Desde el punto de vista del proceso lo importante es la narrativa de pensamiento. Puedes organizar la sección de cada proyecto con etapas cortas donde muestres la idea inicial, un giro que descartaste y por que. Eso añade transparencia sin convertir el portfolio en una biblia de bocetos. Si te preocupa la carga visual, usa un formato limpio que destaque las decisiones de diseño y deja el resto como notas de acceso para el lector. El proceso da contexto al resultado.
Puede que el problema no sea el ruido del proceso sino la expectativa de quien mira. Tal vez la gente ya espera ver un camino claro y se siente perdido cuando aparece la ambigüedad del proceso. De todos modos el proceso importa y puede asomar como una firma, solo que no siempre funciona para cada audiencia. Ver el resultado final sin todo el camino también es una forma de lectura válida.
¿Te sirve pensar el portfolio como una conversación en vez de una galería? El proceso podría ser un hilo conductor que invita a compartir dudas y decisiones en lugar de soluciones cerradas. Mantener un equilibrio entre mostrar lo que funcionó y lo que falló puede atraer lectores que buscan honestidad. El proceso se puede presentar sin desvelar cada detalle si te sientes expuesto.
El proceso quizá es más importante que el brillo. Si suma contexto, agrega un par de bocetos y una nota corta sobre por qué cambiaste de rumbo. El proceso puede ser tu sello sin perder foco en lo visual.
Puede que el formato correcto sea justo el problema. Tal vez el reto es permitir que el lector dibuje su propia lectura del proceso sin forzarlo a recorrer una ruta fija. En este juego el pensamiento de diseño funciona como etiqueta amplia que da sentido sin explicarlo todo. El proceso no tiene que ser lineal para ser honesto.
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