Últimamente me he puesto a jugar de nuevo a la primera entrega de Tomb Raider en la PlayStation original, y me ha sorprendido lo mucho que me cuesta acostumbrarme otra vez a los controles de tanque. Recuerdo que de pequeño los dominaba sin pensar, pero ahora, después de años de juegos con cámaras libres, me siento torpe y paso más tiempo calculando los saltos que disfrutando de la exploración. Me pregunto si es algo que le pasa a más gente al volver a estos juegos clásicos, o si es que simplemente he perdido la práctica con el paso del tiempo.
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Qué tan difícil es volver a los controles de tanque en Tomb Raider PS1?
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Seguro que a muchos nos pasa; vuelves a Tomb Raider y te das cuenta de que esos controles de tanque no se ven igual cuando la mano no está entrenada. Es como si el juego te exigiera una memoria motora que ya no tienes. La frustración crece cuando recuerdas la fluidez de ayer y ahora cada salto parece un compromiso de dos pasos.
Puede que la sensación venga de la cámara fija y de la física de salto, que hoy está desfasada frente a las cámaras libres. Practicar saltos mientras la cámara sigue la acción cambia la percepción de la dificultad; los controles están ahí, pero el contexto es distinto.
Puede que la memoria te engañe: la exploración solía sentirse fluida, pero tal vez lo que te falla ahora es la sincronía entre cámara y salto; los controles están, pero el mundo se mueve distinto.
No estoy seguro de que el problema sea la práctica; a veces la fijación en el pasado te hace creer que los controles tienen que sentirse igual que cuando eras niño.
¿Y si en vez de dominar cada salto con los controles prefieres dejarte llevar por la atmósfera, qué cambia?
La latencia de entrada no es solo jerga: quizá es lo que sientes cuando el juego responde con un par de fotogramas de retraso. No es magia, es el tempo del juego y de tu dedo, y tal vez te ayude a ajustar la expectativa mientras vuelves a recorrer las ruinas.
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