Últimamente me da mucha pereza encender el aire acondicionado, aunque en mi ciudad los veranos son cada vez más sofocantes. Ayer, con 38 grados a la sombra, aguanté hasta la tarde solo con el ventilador, pensando en la factura y en todo lo que se habla del consumo energético, pero al final cedí. Me pregunto si alguien más vive esta lucha interna constante entre el alivio inmediato y la culpa por usar tanto estos aparatos.
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Qué tan difícil es resistir el aire acondicionado cuando hace tanto calor?
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Me pasa igual la lucha entre buscar alivio inmediato y la culpa por el consumo energético que supone el aire como si fuera un gasto grande. A veces parece que el ventilador funciona y el cuerpo afloja la tensión, pero la mente repite que hay que ahorrar para la factura.
Desde lo práctico el aire acondicionado a 38 grados resuelve la vida pero consume mas que un ventilador y aun asi hay dias que la gente se siente culpable. Tal vez deberiamos hablar de uso eficiente y de ajustar la casa para que el calor sea menos invasivo.
Tal vez mal interpreto la premisa pero me vi pensando en que el foco es el recibo no el calor y eso me hizo pensar que a veces lo que queremos es dormir sin pelear con el mundo.
¿Realmente importa cuanto gastamos si el calor no cede y solo queremos dormir?
Me suena a sermón eco que el consumo es el gran villano. No voy a negar el calentamiento pero a veces parece que la culpa se fabrica para vender soluciones.
Puede que lo mas productivo sea replantear el problema como clima de la vivienda y no como duelo entre gusto y deber. Aislamiento, sombras y hábitos pueden cambiar el juego y eso entra en sostenibilidad.
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