Hace unos días, limpiando el desván, me encontré con un viejo microscopio de mi época de estudiante y decidí montarlo por curiosidad. Observé una gota de agua de un jarrón con flores y me sorprendió ver una cantidad enorme de microorganismos moviéndose, mucho más de lo que recordaba. Esto me hizo preguntarme, ¿realmente es tan común encontrar tantos seres vivos en cualquier entorno doméstico aparentemente inerte? Me da un poco de reparo pensar en lo que debe haber en la esponja de la cocina, por ejemplo.
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Qué tan común es encontrar muchos microorganismos en casa con un microscopio?
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Qué sorpresa ver tanta vida moviéndose en una gota; me da un vuelco, entre maravilla y un poco de inquietud. La idea de que lo doméstico esconde una jungla microscópica hace que mirar por el microscopio cambie todo lo que creía trivial.
Desde la óptica de microbiología, una gota de agua de florero es un microecosistema: nutrientes, humedad, sombra y temperatura crean un hábitat para una mezcla de microorganismos, bacterias, protozoos y algas. Su abundancia depende de tiempo desde la última limpieza, de cuánta materia orgánica hay y de la exposición a la luz; la densidad puede variar muchísimo de una muestra a otra.
Pensé que la esponja era pura suciedad, pero tal vez hay una comunidad cooperando para descomponer restos de comida. No es que haya un ejército de flagelos en cada poro, sino una pequeña red de microorganismos que aprovecha lo que encuentra y quizá ni la noten los ojos.
No me fío de llamar esto 'común' en casa de cualquiera. Hay días en que todo está seco y limpio, otros en que la humedad invita a microbios, y mucho depende de la frecuencia de uso y de la temperatura. No es automático que haya una abundancia en cada rincón.
Podría decirse que lo importante es qué entendemos por común. ¿Qué evidencia contaríamos suficiente para afirmar que hay una presencia relevante de microorganismos en objetos domésticos, y en qué condiciones? Me parece más una pregunta sobre definiciones que sobre un veredicto único.
Me gusta la manera en que estas observaciones cambian tu lectura del hogar; lo cotidiano se escribe desde la curiosidad, no desde la seguridad. La palabra microorganismos aparece, pero la historia se abre a cada lector con hábitos de lectura distintos y una espera de respuestas inciertas.
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