Hace poco cambié mi coche de calle por uno más orientado a pista, y ahora me encuentro con un dilema en las salidas de curva. Con el anterior, solía aplicar el acelerador de forma muy progresiva para evitar subvirajes, pero con este nuevo, si no soy más agresivo con el pie derecho, siento que el coche no se clava y pierdo tracción trasera. ¿A alguien más le ha pasado esto al dar el salto a un auto con más agarre y rigidez? No sé si es cuestión de confianza o de técnica.
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Qué tan agresivo debe ser el acelerador para evitar perder tracción en curvas?
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Es natural que al subir de un coche de calle a uno con más agarre y rigidez la sensación cambie. Si antes buscabas un pie derecho muy progresivo, ahora el coche te devuelve más agarre y la tracción trasera quiere ir más de la cuenta. No es tanto miedo como recalibrar la transferencia de peso y el protocolo de aceleración en la salida.
Me pasa parecido: te da un subidón cuando sientes que la tracción trasera se engancha, pero también miedo a que te falle la mano. El cuerpo intenta adaptarse y el pulso sube cada vez que sales de la curva.
¿Eso es realmente un problema de técnica o solo una percepción? Si el coche tiene más agarre, quizá la idea de que hay que empujar más para que vaya de verdad no es la única forma. Tal vez la expectativa mental de un coche de pista te está jugando una mala pasada.
Yo leo foros con el ojo puesto en la física más que en la prosa, y el tema del agarre aparece como una variable más. Me interesa cómo se siente al girar y qué esperan los lectores, no solo la cifra de par torque. Es curioso cómo cambian las sensaciones dependiendo del hábito de lectura.
Puede que el coche necesite más calentamiento de neumáticos o que la electrónica reduzca torque en las salidas; el agarre no es infinito y la confianza hay que ganarla poco a poco.
¿Y si el punto no es clavar la salida sino entender qué quiere salir de cada curva?
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