Hace un mes cambié mi coche diésel por un eléctrico y, aunque estoy encantado con el ahorro, me ha sorprendido lo mucho que echo de menos el sonido del motor. Ahora los trayectos por carretera me parecen extrañamente silenciosos, casi como si faltara algo. Me pregunto si a otros les ha pasado algo similar al adaptarse a la conducción de un vehículo eléctrico, o si es una sensación que se pasa con el tiempo.
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Qué pasa cuando vas de diésel a eléctrico y echas de menos el sonido del motor?
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Sí, me pasa. Echo de menos el rugido del motor cuando acelero; ese sonido del motor me daba una sensación de presencia que ahora no tengo.
Al principio todo es muy silencioso y el cerebro se desorienta un poco; el sonido del motor suele marcar ritmos y anticipación. Sin él, las aceleraciones se sienten menos crujientes y la ruta parece más larga.
Tal vez dices que extrañas el rugido del escape, como si el coche ‘respirara’. Es una imagen poética, pero la sensación podría venir de la forma en que el entorno suena cuando no hay motor rugiendo.
¿Seguro que lo que extrañas no es la historia que te cuentas sobre el coche? el silencio no es una carencia, es la nueva normalidad y quizá te toma un poco de tiempo acostumbrarte.
Tal vez el problema no es el coche, sino la banda sonora de tus viajes. La idea de que el motor marque el ritmo puede dejar sitio a la música o a sonidos ambientales para compensar.
Si quieres experimentar, prueba modos de conducción que te permitan escuchar más el entorno y ajustar la vibración de la carretera; quizá te ayude a reconectar con esa sensación.
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