Hace poco me mudé a un barrio nuevo y me sorprendió ver que casi nadie saluda en los ascensores o en el portal, es como si todos fueran a lo suyo. Donde vivía antes, en un pueblo, era muy distinto, siempre había un “buenos días” o una charla breve. Me pregunto si esto es algo típico de vivir en una ciudad grande, o si será solo de mi edificio. Me da un poco de pena esa falta de contacto, la verdad.
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Qué pasa cuando nadie saluda en los ascensores del edificio?
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Me pasa igual, me da pena ese silencio. El saludo sencillo en el portal era como un músculo social que se desentumece cuando cambias de barrio y de ritmo.
Puede que en ciudades grandes la vida sea más corrida y cada quien va a lo suyo, y el saludo se reserva para gente con la que ya compartes tiempo.
Quizá la gente está en su burbuja, o el edificio tiene normas no escritas que desalientan charlas en el ascensor.
¿Y si el tema no es la ciudad sino la forma en que percibimos la cortesía, que a veces se siente como una carga y no como una invitación?
No quiero sonar rudo, pero me suena a que se mantienen los patrones de lectura social de cada persona, y el silencio puede ser una forma de respeto al tiempo ajeno, incluso del saludo.
A mí me gustaría intentar una microcostumbre, como decir hola al subir o dejar una nota amable en el portal, quizá funcione o quizá no, pero al menos abre una puerta.
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