Últimamente me he encontrado con un dilema en mis viajes diarios. Suelo usar el metro, pero desde que cambiaron los horarios, el último tren que solía coger ya no coincide con mi salida del trabajo. He probado a usar el autobús nocturno un par de veces, pero la espera en esa parada a deshoras me genera cierta inquietud, aunque nunca me haya pasado nada. Me pregunto si alguien más ha tenido que ajustar su rutina por cambios en el servicio y cómo lo ha llevado.
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Qué hago para ajustar mi rutina cuando cambian los horarios de transporte?
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El cambio de horarios me deja con la sensación de que el día se alarga sin mi metro perfecto y la parada nocturna me inquieta aunque nunca me pasó nada.
Desde la mirada logística intento ajustar salidas y llegadas para que el tiempo perdido por los horarios no me agote tanto, a veces funciona y otras no.
Mi primer impulso fue pensar que el problema era el metro pero tal vez es la hora de salida del trabajo y no los cambios de servicio en los horarios.
¿Y si el enfoque correcto no es cambiar de transporte sino cuestionar por qué los horarios funcionan así para la ciudad y no para la vida real?
Yo que suelo buscar lecturas diferentes me pregunto si la gente espera una solución rápida y si el lector consigue ver opciones dentro de los horarios sin caer en lo fácil.
Una idea amplia es que el problema podría ser la premisa de optimizar como si todo marchara igual y tal vez conviene ampliar el marco y aceptar rutas distintas con los horarios cambiantes.
A veces basta con salir cinco minutos antes y llevar batería extra para el teléfono para sobrevivir a los horarios sin drama.
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