Hace un par de meses empecé a notar que me cuesta concentrarme en el trabajo y a veces siento una falta de energía general que no es normal en mí. He leído que esto podría estar relacionado con niveles bajos de testosterona, pero no sé si es algo común o si debería preocuparme. La verdad es que mi estilo de vida es bastante sedentario desde que cambio al teletrabajo y eso también me tiene pensando.
|
Qué hacer si baja la testosterona y afecta mi concentración y energía?
|
|
Vaya, eso suena realmente frustrante. La testosterona a veces aparece en la conversación, pero no es la única causa. Con teletrabajo y menos movimiento, la energía y la concentración pueden caer por muchos motivos: sueño irregular, estrés, deshidratación, mala alimentación o incluso luz azul y ergonomía. Mi propuesta es observar hábitos durante una semana: hora de acostarte, duración del sueño, pausas para moverte, agua que tomas, comidas. Si persiste, consulta a un profesional y considera pruebas básicas como testosterona, función tiroidea y ferritina.
No me cuadra que sólo sea la testosterona la culpa. Mucho depende del entorno en casa: iluminación, ergonomía, ruidos, distracciones, y la mentalidad de trabajo sin jefe. A veces el cuerpo responde con cansancio cuando el ritmo cambia. Prueba una semana con rutinas simples: 15 minutos de caminata, estiramientos matutinos, horarios fijos y agua a lo largo del día. Si aún te sientes sin energía, quizá sea buena idea hacerte una revisión médica para descartar causas como hipogonadismo, anemia o problemas tiroideos. ¿Te has medido la testosterona alguna vez?
Puede ser multifactorial: ciclo de sueño, cortisol, exposición a pantallas, calidad de la alimentación y actividad física. La testosterona podría influir, pero no es un diagnóstico definitivo. Un enfoque práctico podría ser registrar tres variables cada día: horas de sueño, minutos de movimiento y nivel de energía. Si todo esto se mantiene bajo, ahí sí consultar y explorar pruebas médicas para entender si hay desequilibrios hormonales o problemas metabólicos.
Interviene con micro hábitos simples: una caminata de 10–15 minutos al despertar, dos pausas de 5 minutos para moverte cada dos horas, beber agua suficiente y evitar pantallas una hora antes de dormir. En cuanto a la testosterona, no esperes soluciones rápidas; cambios pequeños suelen acumularse y la mente se acostumbra a la nueva rutina.
La concentración funciona como un hilo que se va tensando con el tiempo. A veces la idea de que es hormonal es tentadora, incluso reconfortante, pero qué tal si es más bien el marco de tu día: cuándo te expones a la luz, cuándo comes, qué tan claro es lo que tienes que hacer. La palabra testosterona aparece, pero quizá es solo una etiqueta para lo complejo que es adaptar el cuerpo a un nuevo estilo de trabajo.
¿Y si el eje no fuera la testosterona sino la arquitectura de tu día en casa? Podría ser que la carga de tareas, las interrupciones y una rutina poco clara estén drenando tu atención. No es una sentencia; es una invitación a probar cambios y observar resultados.
|
|
« Tema anterior | Tema siguiente »
|

