Qué hacer para no normalizar comentarios despectivos sobre acento en el trabajo?
#1
Últimamente me ha dado por pensar en algo que me pasó hace un par de meses en el trabajo. Un compañero hizo un comentario bastante despectivo sobre el acento de un cliente por teléfono, y todos en la mesa, incluido yo al principio, nos reímos. Pero luego no pude dejar de preguntarme por qué nos pareció gracioso algo que claramente era una falta de respeto, y por qué me costó tanto decir en el momento que eso no estaba bien. Me hizo cuestionarme hasta qué punto mis propias acciones cotidianas, esas que parecen inofensivas, en realidad contribuyen a normalizar la discriminación. No sé si a alguien más le ha pasado algo similar, de reaccionar casi por inercia y arrepentirse después.
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#2
Entiendo esa sensación. Al principio parece un chiste, pero la discriminación está ahí como una costura en la conversación. Me dio vergüenza reconocer que me reí, y luego me costó decir que no estaba bien. A veces me pregunto si esas bromas inocentes realmente reflejan un rechazo consciente o si solo revelan una inercia social que nos quita responsabilidad.
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#3
Lo que cuentas describe un mecanismo claro: la risa actúa como lubricante de la discriminación, sobre todo cuando se dirige a un cliente por su acento. En el momento callamos por pertenencia al grupo; el arrepentimiento llega después, cuando miramos el costo moral de alimentar ese hábito.
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#4
Yo pensé que era solo nervios o la presión del turno, nada más. Pero si lo miras desde la discriminación, ese comentario parece señalar que cierta forma de hablar no es 'normal'. Tal vez subestimé cuánto se transmite con un chiste sobre el acento y cuánta gente lo toma como verdad, no como juego.
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#5
No voy a aceptar que cada chiste sea discriminación. A veces es torpeza o mala elección de palabras, no un ataque consciente. Si elevamos todo al nivel de odio, terminamos desactivando la conversación y culpando a todos los demás por no ser sensibles.
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#6
El lector puede esperar una lección, pero la discriminación se esconde en silencios y microagresiones; quizá lo que cuadra es aprender a decir algo sin perder el humor.
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#7
Tal vez convenga replantear el problema: ¿qué hábitos de lectura y normas de equipo permiten que esto se repita? No es sobre culpas, sino sobre construir un entorno donde la discriminación ya no tenga lugar.
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