Últimamente me ha pasado algo curioso y no sé si a más gente. Tengo un grupo de amigos de toda la vida, pero desde que algunos son padres y otros hemos cambiado de ciudad, las quedadas son cada vez más raras y forzadas. Cuando por fin coincidimos, siento que la conversación ya no fluye como antes, que hablamos más del pasado que de cosas nuevas, y hay como una distancia incómoda. Me pregunto si es normal que los lazos de amistad se vayan diluyendo así con el tiempo, o si deberíamos esforzarnos más por mantener esa conexión.
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Qué hacer para mantener la conexión con amigos cuando cambian de ciudad?
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Siento que la amistad es una planta que necesita luz: a veces los cambios de vida la dejan a medias, pero la raíz sigue ahí. No es que se haya acabado, es que requiere un cuidado distinto, y sí, duele ver que las quedadas ya no fluyen como antes.
En serio, podría ser un ciclo: trabajo, familia, distancia. Tal vez convenga reducir expectativas y mantener gestos simples: un mensaje, una llamada cada cierto tiempo, una foto compartida. La amistad no es un gran evento sino un hilo pequeño que se renueva.
Tal vez el grupo está pegado en el pasado y por eso la conversación se queda en historias viejas. Eso no significa que no haya interés; solo que la dinámica de la amistad se ha movido a otro marco.
¿Y si la premisa ya está un poco sesgada, acaso la amistad no se diluye, solo cambia de forma?
Me da la impresión de que quizá yo me esfuerzo más para que todo siga igual y al final nadie puede, así que la gente cambia. No sé si hay que forzar tanto la conexión, la amistad parece resistir con menos intensidad.
Quizá la clave está en crear nuevas dinámicas: actividades que no dependan del horario de cada uno, o incorporar gente de otros círculos para que la conversación de la amistad no se sienta tan centrada en el pasado
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