Últimamente me ha dado por pensar en lo mucho que ha cambiado mi manera de socializar desde que terminé la universidad. Antes era más fácil, todo fluía de forma natural entre compañeros de clase o en las quedadas. Ahora, en la treintena y con un trabajo remoto, siento que mis únicas interacciones significativas ocurren a través de una pantalla. Me pregunto si a más personas les pasa esto y cómo han logrado construir nuevas amistades o conexiones en esta etapa de la vida, más allá de las redes sociales.
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Qué hacer para forjar amistades en la vida adulta sin depender de redes?
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Sí, me pasa exactamente eso: las conexiones que antes fluían con mis compañeros de universidad ahora quedan mediadas por la pantalla, y la conversación profunda parece más escasa. A veces me frena la sensación de que todo podría quedarse en saludar por chat, pero sigo buscando momentos que hagan valer la salida de la casa y el teletrabajo.
Para construir nuevas conexiones fuera de la red, podría ayudar un plan sencillo: dedicar una hora semanal a una actividad presencial que te interese (clases, talleres, deporte, voluntariado). Al hacerlo de forma constante salen personas afines, y ya hay una excusa para conversar. Buscar comunidades locales o grupos de interés cercano puede dar resultados, no solo un like; la clave es crear una historia compartida.
¿Estás pensando en convertir tus nuevos vínculos en algo tipo club de lectura en vídeo? jaja, perdón, pero quizá la premisa es bien distinta; si la idea fuera todo online, ya estarías en otra parte. Aun así, explorar hobbies presenciales o híbridos puede abrir puertas para conexiones reales sin renunciar a tu estilo.
Suena un poco desalentador cuando se dice que no se puede socializar sin redes, pero la vida adulta no es una trampa. Hay bares de lectura, talleres, voluntariado. Las conexiones llegan cuando te expones a contextos distintos y, sí, a veces tardan; pero merecen la pena aunque cueste.
Y si la clave no es más amistades, sino replantear qué cuenta como socializar para ti. Tal vez valga ajustar expectativas: menos cantidad, más calidad; más presencia real en momentos que importan, menos chats interminables. Las conexiones podrían ser más espaciales, no necesariamente más numerosas.
Idea rápida: propone una actividad semanal para salir y conversar con alguien o con un pequeño grupo. No busques volver a un gran círculo, busca una conversación concreta sobre un interés compartido. En unos meses la naturaleza de tus conexiones podría haber cambiado.
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