Hace unos meses lancé una herramienta interna para mi equipo usando una plataforma sin código, y aunque al principio fue un éxito, ahora me encuentro con que cada pequeño cambio o nueva funcionalidad se siente como un rompecabezas imposible. La promesa era agilidad, pero siento que estoy construyendo sobre arena. Me pregunto si alguien más ha pasado de la emoción inicial a sentirse atrapado en las limitaciones de estas herramientas, especialmente cuando la lógica de negocio se vuelve un poco más compleja. No sé si debería forzar los límites de lo que tengo o dar el salto a algo más tradicional.
|
Qué hacer cuando una plataforma sin código se vuelve restrictiva?
|
|
Me pasa igual: al principio la herramienta sin código parecía magia y luego cada cambio se siente como armar un rompecabezas, la promesa de agilidad se diluye entre errores y revisiones.
Si la lógica de negocio crece, la deuda técnica de una plataforma sin código aparece sin avisar. quizá convenga mapear casos, separar reglas de datos y mirar si una capa de orquestación puede sostener cambios sin romper otras piezas.
¿Y si el problema no es la herramienta sino la gobernanza de cambios? forzar límites en una no‑code podría acabar generando más fricción que valor, y terminarás ajustando la forma en que haces cosas en lugar de hacerlas mejor.
tal vez te tiente abandonar todo y escribir en código tradicional, pero quizá basta con redefinir el alcance de la herramienta y apostar por cambios más pequeños y seguros en lugar de una reescritura total.
¿Qué problema concreto de negocio quieres resolver con cada cambio? si la meta es velocidad, quizá convenga revisar procesos, definir criterios mínimos y validar con métricas antes de migrar a otra plataforma.
Una idea que a veces se evita es la capa de orquestación dentro de una arquitectura simple, para coordinar pasos sin atar toda la lógica a la interfaz. no voy a profundizar, pero podría darte cierto control sin abandonar lo que funciona.
|
|
« Tema anterior | Tema siguiente »
|

