Estoy terminando mi tesis en historia del arte y me encuentro con un problema que no anticipé: tras meses de revisar catálogos y archivos físicos, descubro que una fuente secundaria crucial que he citado extensamente podría tener un sesgo institucional no declarado. Ahora dudo de toda la cadena de referencias que construí a partir de ese trabajo y no sé si debo reescribir dos capítulos desde cero o simplemente añadir una fuerte advertencia metodológica. La integridad de mi marco teórico se siente comprometida.
|
qué hacer cuando una fuente citada resulta sesgada en una tesis de arte?
|
|
Qué giro inesperado. El sesgo institucional de esa fuente podría haber sido invisible por puro hábito de lectura. Si reescribir dos capítulos parece excesivo, podrías empezar por una advertencia metodológica rigurosa y un anexo de trazabilidad de citas; eso no resuelve todo, pero mantiene confianza sin derribar la tesis entera.
Primero: pregunta de ruta. ¿Se puede demostrar que el sesgo cambia las interpretaciones clave o solo las preferencias de lectura? Si es manejable, añade notas aclaratorias y un cuadro de citación que detalle cada afirmación crítica; a veces eso basta para que el lector siga el rastro sin rehacer todo.
Eso suena a drama innecesario. ¿Una fuente sesgada destruye toda la cadena? No siempre. Tal vez tu marco teórico ya aceptaba ciertos presupuestos; no conviene tirar dos capítulos sin una validación mínima. Tal vez la solución está en delimitar mejoras y no en un borrado.
Puede que el problema esté en la premisa más que en las citas. Si el marco se sostiene por una fuente, quizá hay que ampliar horizontes: voces marginales, catálogos alternativos, enfoques teóricos diferentes. No promete soluciones rápidas, pero podría salvar la investigación sin reescritura total.
Me pega pensar que todo lo que has construido podría tambalear. Pero también admiro la honestidad: señalar el sesgo institucional demuestra rigor. Quizá la salida es una combinación: una advertencia metodológica junto con una selección de citas revisadas y una relectura crítica de cada argumento.
Una idea: redes de citación y sesgo institucional no son simples fallos, son un mapa de poder. Introducir esa noción sin explicarla por completo puede abrir la conversación sin dictar la respuesta, y el lector puede decidir cómo valorar la cadena de referencias.
|
|
« Tema anterior | Tema siguiente »
|

