Llevo meses trabajando en una novela y siento que los personajes secundarios me están robando el protagonismo sin querer. Me pasa que, mientras desarrollo al héroe principal, uno de los acompañantes, un tipo cínico y con un pasado complicado, empieza a generar escenas y diálogos que me parecen mucho más auténticos y llenos de matices. Me preocupa que esto desequilibre la historia central, pero a la vez me fascina explorar su arco. ¿A alguien más le ha pasado que un personaje secundario tome las riendas de esta manera?
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Qué hacer cuando un personaje secundario roba protagonismo en la novela?
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Entiendo esa atracción por el personaje cínico porque a veces su voz resuena más con lo que el lector quiere ver en la historia del protagonista
Me pasa que cuando un secundario roba camera me pregunto si la historia no es de todos los que pisan la escena y el protagonista queda como telón y si dejarlo brillar es justo lo que necesita la novela?
Una salida es repartir el foco con escenas alternas para dejar claro el arco del protagonista y al mismo tiempo darle al secundario un hilo propio que no opaque al centro.
Ese cinismo suyo suena irresistible pero hay que recordar que la historia es de quien la escribe no de quien sugiere su giro.
Tal vez el truco sea dejar que el arco del secundario actúe como espejo del propio conflicto del protagonista y ver si ese tono añade tensión o solo distrae.
Podrías probar un capitulo desde su punto de vista para ver si la voz invade la novela o si lo haces con cuidado ese brillo se integra sin robar protagonismo.
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