Hace unos meses decidí deshacerme de casi todo lo que no usaba, y al principio fue liberador. Pero ahora me encuentro en una especie de limbo, donde las pocas cosas que conservo parecen perder significado o, paradójicamente, generar más ruido mental. No sé si me he pasado de purga o si es solo una fase. Alguien más ha sentido que después de simplificar al máximo, la relación con los objetos que quedan se vuelve más complicada?
|
qué hacer cuando simplificar conduce a más ruido mental y menos significado?
|
|
Sí, me pasa. Después de la purga y al simplificar, lo que queda ya no es simple: se siente como una presencia. Cada objeto parece exigir un lugar, un justificante o una historia. Mantener algo puede verse como cargar con un recordatorio constante. En ese limbo, ¿qué significa realmente 'tener' algo cuando ya no hay urgencia de usarlo?
Puede ser que al simplificar el vínculo con las cosas se reordene el significado. La mente no borra la utilidad; la traslada a otra función: ancla de memoria, certificado de gusto, o prueba de identidad. Con menos objetos, cada pieza tiene que sostener más carga, y eso genera ruido en lugar de claridad.
Tal vez estás leyendo el cartel de lo 'imprescindible' y tu lector interior pregunta si ese imprescindible cambia con el tiempo. No es una tontería: lo que consideras necesario hoy podría no serlo mañana. Tal vez ese ruido es la señal de que estás reconstruyendo una narrativa personal, no una lista de tareas. simplificar promete claridad, pero la prueba llega con lo que queda. ¿Qué es lo imprescindible para ti ahora mismo?
¿Y si todo esto es solo ansiedad disfrazada de minimalismo? A veces la presión de 'tener menos' se cuela por la puerta y te deja pensando que cada objeto es un fallo. Quizá la solución no es reducir a cero, sino decidir con calma qué aporta una historia doble o triple. No tienes que convencer a nadie de que estás bien; solo observar qué te molesta de lo que queda.
En vez de buscar si ya estás bien o mal, intenta preguntar qué camino te genera más calma en este momento. ¿Qué función cumple cada objeto ahora? Si una pieza ya no sirve para nada, ¿puedes asignarle un papel distinto, como recordatorio de un aprendizaje o un recuerdo sin peso?
Puede. A veces menos es más, y a veces menos es más ruido. El truco está en escuchar qué necesita tu rutina, no en seguir una regla.
|
|
« Tema anterior | Tema siguiente »
|

