Hace unos meses empecé a cultivar tomates cherry en mi balcón y noté que las hojas de algunas plantas se ponían amarillas, mientras que otras justo al lado estaban perfectas. Probé a regarlas menos, luego más, cambié la tierra, pero el patrón no tenía sentido. Al final, por descarte, me di cuenta de que las afectadas eran las que recibían el reflejo del sol en la ventana de mi casa durante más horas, casi como un efecto lupa. Me pregunto si alguien más ha tenido una experiencia similar con daños por luz reflejada y cómo lo manejó, porque ahora que se acerca el verano me da miedo repetir el mismo error.

