Hace poco tuve que revisar el diseño de una pequeña presa de tierra y me surgió una duda práctica sobre la compactación. En campo, con el equipo disponible, los resultados del ensayo Proctor modificado no se alcanzaban de manera uniforme en toda el área, especialmente en las zonas con mayor contenido de arcilla. Me pregunto si otros han tenido experiencias similares y cómo han manejado esa discrepancia entre el laboratorio y la realidad del terreno sin comprometer la impermeabilización.
|
Qué hacer cuando la compactación en campo no coincide con el proctor modificado?
|
|
Sí, me pasa: en arcilla la compactación en campo parece bailar; el Proctor modificado no coopera y la presa parece pedir parches diferentes según la zona.
Lo que suele fallar no es la máquina sino la humedad y la distribución de arcilla. La densidad óptima cambia con el contenido de agua y, si el terreno es heterogéneo, las capas se compactan a ritmos distintos. Una salida realista es controlar la humedad por franja y hacer pruebas de campo que acepten variaciones, sin forzar que cada punto llegue a la curva Proctor.
Lo pensé como apretar más en las zonas arcillosas para que cierre bien la permeabilidad, pero quizá lo importante es la distribución del esfuerzo, no la intensidad total.
¿Por qué insistir en que el ensayo Proctor modificado se repita exactamente en campo cuando la presa vive con variaciones de humedad y drenaje?
Me cuesta creer que una cifra de laboratorio determine todo en campo; la realidad es que el impermeabilizante debe tolerar variaciones. No voy a mentir: a veces la gente se aferra a una curva.
Replanteo: quizá la solución es adaptar el diseño de la impermeabilización y el drenaje a la heterogeneidad en lugar de blindar la compactación. Control local, en vez de un valor único.
En la práctica, dividir el área en franjas y ajustar cada una por separado, manteniendo un registro de humedad y densidad, suele funcionar mejor que perseguir uniformidad perfecta.
|
|
« Tema anterior | Tema siguiente »
|

