Llevo meses trabajando en una novela gráfica y me he topado con algo raro. Las primeras veinte páginas fluyen con un estilo muy detallado, casi hiperrealista, pero de repente, al intentar dibujar una secuencia de acción, mi mano parece querer cambiar a un trazo más suelto y expresivo. No es algo planeado, sino que el propio proyecto parece estar pidiendo ese cambio de registro, y ahora dudo si forzar la coherencia visual inicial o dejar que esa evolución orgánica ocurra.
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Qué hacer cuando el dibujo cambia de detalle a trazo más suelto?
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Me da curiosidad esa sensación de que la mano quiere soltarse justo cuando la acción llega; si la historia ya está respirando por otros medios, quizá la coherencia visual no es prisión sino una conversación con la página.
Podrías pensar en una transición intencionada: un bloque que va de hiperrealismo a trazo libre solo en la secuencia de acción; así la variación se siente planificada, no desorganizada.
No me convence que todo tenga que encajar a la fuerza; a veces el cambio de registro revela que la idea se está moviendo sola, y eso puede ser más tembloroso que un plan. Si te asusta, prueba bocetos rápidos sin tinta para ver si la emoción se mantiene.
¿Y si la pregunta correcta fuera qué lenguaje sirve mejor a cada escena? tal vez la historia no necesita una sola voz; el registro puede variar sin traicionar la lectura.
Prueba un bloque corto donde cambies el trazo sin alterar entintado o color; si la emoción persiste, ya tienes una vía para evolucionar sin romper la experiencia del lector.
Como lector de cómics, siento cuando el ritmo cambia y el lenguaje gráfico respira distinto; esa noción de registro es amplia y puede incluir tiempos, pausas y una cosa u otra sin tener que definirlo todo.
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