Últimamente me ha dado por pensar en algo que me pasó hace un par de meses. En el trabajo, un compañero hizo un comentario bastante despectivo sobre el origen de otro, y yo, aunque me sentí incómodo, no dije nada en el momento por no crear conflicto. Ahora me pregunto si con mi silencio, sin querer, validé ese comportamiento y qué habría pasado si hubiera alzado la voz, aunque fuera de forma tranquila. Me cuesta encontrar el punto entre ser educado y realmente defender lo que está bien.
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Qué hacer cuando callé ante un comentario despectivo sobre mi origen en el trabajo?
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Me duele ver ese comentario y entiendo tu dilema: ser educado y defender lo correcto a veces parece imposible. El respeto a las personas es lo mínimo, y el silencio a veces grita más de lo que creemos.
¿Qué dice mi silencio sobre el respeto en el trabajo? A veces, sin querer, asumimos que no pasa nada y eso se convierte en una aprobación tácita.
Pensé que era una broma y me callé; luego me di cuenta de que era más grave. El respeto no admite medias tintas y el silencio puede confundir a todos.
Tal vez la pregunta no sea solo si alzar la voz, sino cómo construir un ambiente donde ese tipo de comentarios se enfrente sin convertir la conversación en conflicto.
No me parecería raro que el silencio sea visto como prudencia, pero el sistema puede premiar la pasividad. Hablar puede ponerte en el mapa de quien rompe el silencio.
Quizá la gente espera soluciones simples, pero la cultura de equipo es más compleja. La palabra clave aquí es respeto; el camino no está claro y eso está bien.
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