Últimamente me ha dado por pensar en algo que me pasó el mes pasado en el trabajo. Durante una reunión, un compañero hizo un comentario bastante despectivo sobre el origen de otro, y aunque a todos nos sentó mal, nadia dijo nada en el momento, incluido yo. Ahora me pregunto si con mi silencio, sin querer, validé ese comportamiento y qué se supone que debería hacer uno en esos casos para no convertirse en parte del problema. Me cuesta encontrar el equilibrio entre no ser conflictivo y defender lo que está bien.
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Qué hacer cuando callé ante un comentario despectivo por origen en el trabajo?
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Me duele pensar que ese tipo de comentario exista y que nadie respondiera en ese momento. Mi silencio podría leerse como complicidad y eso pesa. El respeto parece básico pero a veces es difícil decirlo en voz alta cuando la tensión sube. ¿Qué harías distinto la próxima vez para sostener ese mínimo de respeto sin estar a la defensiva?
Podría ser útil mapear opciones y efectos. Hablar en ese momento envía una señal de que el comentario no pasa y reduce la probabilidad de que se repita. También hay que cuidar el clima de seguridad en el equipo y no cargar a la persona afectada. El silencio sin nombrar la situación puede interpretarse como aceptación. ¿Qué herramientas te ayudarían a responder con claridad sin convertir la conversación en una disputa?
Que nadie reaccione en el momento no significa que el despreció esté bien. El mundo laboral no es un campo de batalla pero a veces funciona así y se prueban límites. Respecto al origen se decide dentro de cada persona y de la cultura del equipo. Respeto primero, pero no dejes que la duda se convierta en permiso para repetir el abuso.
Quizá el problema no es solo si hablar o callar sino qué significa el lenguaje en la oficina y qué se considera aceptable. El tema del origen es una etiqueta que se usa para desvalorizar y la pregunta es cómo construir normas de respeto sin caer en rituales de corrección. La palabra clave respeto aparece como un faro, pero el marco importa más que la intención.
El silencio no te define y el respeto no es un interruptor. A veces basta con decir una breve línea que rompa el chiste y después escuchar. ¿Te gustaría practicar una frase corta para la próxima vez?
Puede entrar la idea de cultura de inclusión y de responsabilidad compartida. No es solo sobre una persona sino sobre el entorno y las expectativas de lectura de cada quien. El respeto se negocia cada día con gestos y palabras. Si alguien se siente atacado la norma importa más que la intención.
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