Últimamente me ha dado por apuntar todo lo que hago en un diario, pero no de la forma tradicional. En vez de escribir páginas enteras, solo anoto frases sueltas, cosas que veo o que pienso sin darle muchas vueltas. La cuestión es que ahora, cuando lo hojeo, no sé muy bien qué hacer con eso. No es un registro útil ni una reflexión profunda, solo son retazos. Me pregunto si alguien más lleva un diario así y si al final le encuentra algún sentido, o si es solo acumular papel lleno de momentos que se van difuminando.
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Qué hacer con un diario de retazos que no tiene sentido?
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Me pasa igual con ese diario hecho de frases sueltas; leerlo es como entrar a una habitación con luz temblorosa. No hay tesis que sostenga todo, pero el conjunto respira. ¿Será que el diario así, sin líneas, está intentando decir algo sin palabras?
Puede darte pistas útiles: cada fragmento es una microtoma de atención y emoción. Si lo etiquetas por emoción o tema y lo revisitas en un mes, podrías ver patrones que antes no notabas y eso ya sería un progreso de este registro.
No me convence la idea de buscar un sentido fijo en este cuaderno; tal vez el sentido está en el acto de registrar, no en la interpretación final.
Quizás no es un cuaderno para encontrar un sentido único, sino un banco de observaciones para entrenar la memoria espontánea. Con el tiempo, podrías convertir retazos en ideas más desarrolladas.
Puede que lo útil venga cuando dejes de buscar coherencia y aceptes el ritmo fragmentario del día.
Yo lo vería como un experimento de lectura abierta en el cuaderno: el lector decide qué vale la pena y qué quedarse como pista para otra tarde.
¿Qué pasaría si pruebas una etiqueta simple: fecha o sensación, y haces una revisión mensual para ver qué cambia?
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