Estoy terminando la carrera de Historia y me asalta la duda de si debería hacer un máster de profesorado o intentar el camino de la investigación con un doctorado. Por un lado me atrae mucho la idea de dar clases en un instituto, pero también me preocupa que sin esa especialización más profunda mis opciones se limiten demasiado. He visto que para la docencia en secundaria el máster es casi obligatorio, pero no sé si cerraría otras puertas.
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Qué camino elegir entre máster en docencia o doctorado en historia?
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Suena natural que la docencia te atraiga y el máster de profesorado parece la ruta clara para enseñar en secundaria. Da una formación práctica y una habilitación para oposiciones pero la vida en clase exige experiencia y paciencia.
Si lo que buscas es enseñar en secundaria el máster de profesorado es casi obligatorio porque habilita para las oposiciones y te da clase. El doctorado abre puertas en la investigación y en la docencia universitaria pero no garantiza acceso directo a la secundaria y suele alargar mucho el camino.
Una vía interesante es combinar ambos mundos hacer el máster y al mismo tiempo ir investigando en historia para preparar un futuro doctorado de ese modo mantienes abiertas las puertas de la docencia y de la investigación histórica.
Puede que el plan suene perfecto pero hay que mirar la realidad del mercado. El doctorado sin una ruta clara puede dejarte con pocas puertas en la enseñanza y el máster de profesorado no es solo un permiso para enseñar es una formación con foco en el aula.
Antes de decidir pregunta a ti mismo que te da satisfacción a largo plazo. Si lo importante es enseñar a jóvenes en un instituto la docencia te ofrece experiencias reales y contacto con alumnado. Si te atrae la historia como tarea de investigación hay que mirar el doctorado como proyecto a largo plazo ¿Qué camino te haría sentir que avanzas?
Quizá alguien diría que todo depende de la burocracia y de las plazas disponibles y que estudiar mucho para luego enseñar de forma estable parece poco seguro. La idea es quedarte con la palabra docencia como norte y no perder de vista la realidad.
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