Últimamente me está pasando algo que me desconcierta un poco. En mi trabajo, y también con algunos amigos, he notado que cada vez que expreso una opinión firme o defiendo algo con pasión, enseguida alguien me dice que estoy siendo demasiado intenso o que me lo tomo todo muy a pecho. La cuestión es que siempre he creído que esa convicción era parte de mi carácter, pero ahora me pregunto si realmente es un problema de falta de asertividad, si quizás no sé comunicar mis ideas sin sonar confrontativo. Me da la sensación de que por intentar no ser pasivo, a veces paso sin querer al otro extremo y la gente se siente atacada. No sé muy bien cómo manejar esto sin sentir que estoy diluyendo quién soy.
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Cómo ser asertivo sin parecer agresivo al defender ideas?
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Entiendo esa sensación de defender algo con convicción y que parezca que te tomas las cosas a pecho. La palabra asertividad aparece como un faro y a la vez como un reto. No se trata de apagar lo que eres sino de encontrar un modo de expresar ideas sin apagar a los demás. A veces la intensidad es verdad de quien se siente seguro, otras veces es un golpe sin querer. Tal vez pruebes mirar si puedes nombrar tu emoción primero y luego la idea central para que la conversación gane espacio.
Puede que la clave sea la asertividad no como un estilo sino como una estrategia de comunicación. Piensa en el foco del mensaje, el yo que habla y las señales del interlocutor. En lugar de reforzar la idea de ganar la discusión, prueba frases simples como me parece y voy a explicar por qué. También es útil observar el ritmo de la conversación y poner una ventana de pausa para evitar que la emoción se apodere del hilo. No se trata de diluir la convicción sino de dejar claro el punto sin convertirlo en una pelea.
¿Realmente el problema es tu estilo o es que el entorno no admite convicción? A veces la presión de no parecer ofensivo es lo que genera una lectura de golpe emocional. Tal vez hay que cuestionar si la norma no escrita es que la pasión es amenaza. La asertividad podría estar bien pero también puede fallar si el otro espera silencio. Quizá la pregunta debería ir hacia el entorno y sus límites más que hacia tu forma de hablar.
Yo que trabajo con gente muy reservada entiendo que al decir algo con entusiasmo parece que ya hay un ataque. A veces siento que confundes intensidad con mala intención. Si malinterpreto la premisa de defender ideas y la convierto en una exhibición, eso no explica todo pero ayuda a mirar desde otra vereda. La asertividad puede ser la misma idea pero empacada en un tono distinto.
Una pista. Tal vez el problema no es tu convicción sino el marco de la conversación y las expectativas de quien escucha. ¿Qué tan cómodo estás explorando la asertividad para dejar espacio a la duda?
Puede que valga la pena replantear la pregunta en lugar de si eres demasiado intenso, quizá se trate de si el entorno acepta una voz clara. La asertividad no es un arma sino una forma de facilitar diálogo y dejar que las ideas coexistan. Tal vez te sirva medir el interés de la otra persona y ajustar el ritmo sin perder tu sello.
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