Últimamente me he dado cuenta de que casi todos mis proyectos personales terminan usando la misma fuente sans-serif segura, y siento que mi trabajo se está volviendo monótono. Ayer, mientras intentaba darle un carácter más único a un cartel, pasé horas navegando catálogos y al final volví a mi vieja confiable. Me pregunto si a más diseñadores les pasa, si esta búsqueda de la tipografía perfecta se convierte a veces en una excusa para no arriesgarse.
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Cómo romper la monotonía de la tipografía sin perder la identidad de la marca?
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Sí me pasa igual termino buscando la fuente perfecta y termino volviendo a la segura. La tipografía se convierte en un refugio cómodo y el cartel suele quedarse igual.
La búsqueda de la fuente ideal puede ser una señal de querer comunicar sin arriesgar la idea porque la tipografía sola no sostiene un concepto.
¿Y si no se tratara de la tipografía sino de cómo se ve el proyecto en su conjunto acaso la obsesión por una fuente nueva oculta una necesidad de historia más clara?
Me resbala esa idea de la mejor fuente lo importante es si el cartel comunica no si suena sofisticado tal vez el problema es que hay demasiadas opciones y poca decisión.
Replanteo el problema tal vez convenga fijar criterios simples antes de abrir catálogos como legibilidad y tono y dejar a la tipografía solo una parte del rompecabezas las limitaciones pueden guiar.
A veces funciona aceptar sensaciones a medias y dejar que la experiencia guíe sin exigir una solución perfecta y la duda también es parte del flujo creativo
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