Llevo meses trabajando en una novela y siento que los personajes secundarios se han apoderado por completo de la trama. Lo que empezó como la historia de mi protagonista ahora es un enredo de subtramas que, aunque interesantes, me han hecho perder el rumbo. Me pregunto si a otros les ha pasado esto y cómo han logrado retomar el control sin sacrificar esas voces que cobraron vida propia.
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Cómo retomar el control de la trama cuando los secundarios toman protagonismo?
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Uf, eso me suena. Suele pasar cuando los secundarios se vuelven tan vivos que piden su propia escena. La clave es escuchar su voz sin dejar que la protagonista se quede sin aire. Si una subtrama te late, apunta: ¿qué necesita esa voz para avanzar la historia de tu protagonista? A veces solo hay que dejarla crecer en notas separadas y después ver dónde encaja.
Primero identifica la razón de cada subtrama: ¿qué necesidad emocional o narrativa cubre? Luego haz un mapa de escenas donde cada voz contribuya a avanzar a la protagonista. Si una voz no empuja la acción, recórtala o métrica su presencia en una escena breve. Mantén la escena clave de la protagonista en el centro y escucha cómo cada escena sostiene esa línea, sin duplicarla.
Tal vez estás viendo una colonización de la historia por personajes secundarios, pero quizá lo que pasa es que la protagonista se está volviendo menos interesante que las ideas brillantes que improvisaste para ellos. En ese caso, podrías alinear esas ideas con un único objetivo de la protagonista.
¿Y si el problema no es la voz de los secundarios sino la estructura? A veces parece que cada escena quiere ser final de capítulo y la cuerda de la trama se corta. No te fíes de la presión de agradar a todos; la historia es de la protagonista, y las demás voces deben servirla, no robarle el centro.
Una opción es convertir esa riqueza de voces en una polifonía que refuerce la tensión central sin resolverla: cada capítulo podría plantear preguntas que la protagonista ya debe contestar tarde o temprano. La idea es reescribir el enfoque para que la voz de los secundarios no sea un desvío sino un espejo de su mundo.
Si pruebas una versión en la que cada escena tiene una pregunta clara de la protagonista, y las otras voces responden solo cuando hay una elección real, quizá recuperes el control sin perder lo que ya tienes.
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