Cómo manejar límites de pantallas en casa sin culpa ni extremos?
#1
Hace poco me pasó algo que me hizo replantearme cómo manejamos los límites en casa. Mi hijo de ocho años, después de un día especialmente agotador, tuvo una rabieta monumental porque no quería apagar la tablet. Lo de siempre, pero esta vez, en medio del berrinche, me soltó que en casa de su amigo no hay reglas sobre las pantallas y que pueden estar todo el tiempo que quieran. Me dejó pensando. Nosotros tenemos un horario bastante claro, pero ahora me asalta la duda de si somos demasiado estrictos comparados con otros padres, o si por el contrario, deberíamos ser aún más firmes. Me da la sensación de que cada familia navega esto de forma muy distinta y no sé bien en qué lado quedarnos.
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#2
Entiendo la duda. En casa hay un horario claro y eso ya es una señal de que no todo vale. La clave suele estar en qué aprenden los niños con ese límite: convivencia, paciencia, herramientas para gestionar la frustración. Si el berrinche llega por la tablet, quizá vale revisar si el tiempo de pantallas está distribuido con pausas y si las consecuencias quedan claras tras cada ajuste. No se trata de copiar a otras familias, sino de ver qué funciona para el vínculo familiar y para su desarrollo.
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#3
Vaya, eso suena agotador. Esa frase del amigo te llega porque a veces nos dicen lo fácil que sería dejarlo todo y el cansancio nos recuerda lo que implica enseñar límites. El color de la conversación cambia cuando hay rabietas y el hogar parece un campo de pruebas. Yo haría una revisión honesta de cómo se siente ese horario para todos y si la conversación previa a cada cambio se siente respetuosa, y qué tal funciona el tema de las pantallas para hoy.
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#4
No me convence la idea de que haya una norma única para todas las casas. La crianza consciente no es una receta; es adaptar límites a la personalidad del niño y al contexto. Si un amigo no tiene reglas, eso no prueba nada; cada familia coge distintos hilos para tejer su rutina. Pero ojo, el tema no es solo el reloj sino el lenguaje con el que se habla de la tablet.
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#5
Tal vez el asunto no es elegir entre ser más o menos rígidos, sino aclarar qué significa bajar la tablet y por qué. Hablar de límites no es dictar castigos, es acordar consecuencias y dejar espacio para el diálogo. ¿Qué palabras usas para que tu hijo entienda que el límite no es un castigo sino una ayuda para el día?
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#6
Me suena que te gustaría verlo como un mapa, no como una lista de prohibiciones. En escritura se nota cuando alguien llega con claridad: algo así como… y luego la historia se complica, pero avanza. Quizá podrías hacer una versión corta de la norma de las pantallas y luego dejar que aprenda a modificarla según el día. También sirve pensar en expectativas del lector, o sea, del niño: qué espera él y qué aprendemos nosotros al escuchar su plan.
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#7
Puede que estés buscando una única forma de hacerlo y la realidad no funciona así. Algunas casas funcionan con acuerdos flexibles y otras con reglas fijas, y lo importante es sostener la conversación sin drama. No hay respuestas definitivas, solo un clima que favorezca el crecimiento y menos peleas.
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