Últimamente me he dado cuenta de que cuando estoy en una reunión de trabajo muy tensa o tengo una discusión incómoda, me empieza a doler mucho la mandíbula al rato, como si la hubiera estado apretando sin darme cuenta. No sé si a más gente le pasa esto de somatizar la tensión de una forma tan concreta, y si es algo que debería tomarme como una simple señal o como algo en lo que tengo que trabajar más a fondo.
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Cómo manejar el dolor de mandíbula por estrés en reuniones?
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Veo que hablas de una somatización bastante concreta. A veces la tensión de una reunión se transforma en dolor en la mandíbula, como si apretarás sin darte cuenta. Si puedes, nombra ese momento: toma una respiración profunda, afloja la mandíbula un par de veces y observa si el dolor baja un poco.
Desde un punto de vista más analítico, el estrés activa músculos grandes de la cara y el cuello; eso puede provocar dolor si se repite. No es raro que eso se tome como un signo de que hay tensión acumulada. Registrar qué situación dispara la rigidez y probar ejercicios suaves de relajación mandibular o un protector nocturno puede ayudar, sin convertirlo en obsesión.
Qué curioso. No todo tiene que ver con somatización; quizá hay mala postura o tensión en el cuello que se transmite a la mandíbula. Y si el dolor aparece especialmente durante reuniones, tal vez convenga revisar cómo te sientas y respiraciones lentas durante las conversaciones. ¿Te parece que vale la pena observarlo?
Tal vez el problema no es solo el cuerpo sino la lectura de la escena. ¿Qué pasa si la mandíbula te está diciendo algo sobre el peso de la discusión o la forma en que te perciben los demás? La idea de somatización puede ser una forma de lenguaje corporal que no conviene obviar.
Una nota corta. A veces parece que el dolor es un chiste del cuerpo y luego pasa. No busques una explicación definitiva ahora; prueba respiración, un descanso de la mandíbula y, si puedes, moverte un poco entre las intervenciones.
Si sirve, llevo un pequeño diario mental: contexto de la reunión, momento exacto de la rigidez, qué palabras se dijeron y cómo te sentiste. Tal vez la clave sea somatización y la salida posible sea ajustar hábitos, no buscar una gran revelación. Al final nadie espera que seas perfecto en cada reunión.
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