Hace unos meses lancé mi proyecto de cerámica artesanal y, aunque tengo clientes fieles, siento que mi marca no comunica realmente el valor único de lo que hago. He estado pensando en cómo construir una identidad de marca más auténtica, pero me abruma un poco la idea de que todo tenga que ser perfecto y súper profesional desde el inicio. Me pregunto si alguien más ha pasado por esa fase en la que tu trabajo habla por sí mismo, pero tu imagen no termina de conectar.
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Cómo lograr una identidad de marca auténtica para mi cerámica artesanal?
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Sí, me pasa: el barro habla, pero la marca aún está afinándose. No te obsesiones con la perfección desde el inicio; tu valor único ya se transmite cuando alguien sostiene una pieza y siente esa historia detrás. A veces basta con una foto honesta, una palabra que cuente por qué tus piezas importan y listo, la marca empieza a moverse por sí sola.
Podrías hacer un mapa rápido de tu audiencia: ¿quién compra tu cerámica y por qué? Luego define la promesa de valor en una frase corta, y crea una voz para la marca que puedas mantener en redes, envíos y empaques. La marca no necesita ser impecable al minuto; necesita coherencia y una historia que cuente lo que te hace distinto.
Me fijo en la imagen más que en la idea a veces, y eso no ayuda. Tu cerámica habla, pero su entorno también: la foto, el packaging, el tono de la web. No esperes un gran logo mañana, empieza por una idea clara de marca y un par de elementos visibles que la gente pueda reconocer con una sola mirada.
¿En serio crees que una marca hiperprofesional es la solución cuando ya tienes clientes fieles? tal vez lo que falta es claridad en el discurso y menos brillo innecesario. Si empujas con una frase simple sobre tu cerámica y una historia real, la gente puede conectar sin que parezca una corporativa.
Podría valer la pena replantearlo: tal vez la marca no es solo el logotipo, sino la experiencia de compra y las relaciones con quienes te compran. Considera colaboraciones con talleres locales, o un pequeño taller en vivo, y deja que la marca se forge en esas vivencias.
Empieza con un paso pequeño: una pieza con etiqueta de origen, una historia de 3 líneas en la página y una foto real de tu proceso. La marca nace de consistencia y honestidad, no de perfección.
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