Hace un año cambié a un trabajo remoto que prometía más libertad, pero ahora siento que mis horarios se han desdibujado por completo. Aunque al principio celebré la flexibilidad, me encuentro contestando correos a las diez de la noche y perdiendo la noción del tiempo para desconectar. Me pregunto si a otros les pasa lo mismo y cómo manejan ese límite invisible entre la oficina en casa y la vida personal, porque mi equilibrio vida trabajo ahora parece más un mito que una realidad.

