Hace poco hice un viaje bastante largo por la costa y me encontré con algo que no había planeado: la carretera principal estaba cortada por obras y el GPS me metió por una de esas carreteras secundarias de montaña con curvas interminables. Al final, lo que iba a ser un trayecto de cuatro horas se convirtió en casi siete. Me ha dejado pensando en cómo manejan ustedes estos imprevistos, si confían ciegamente en el navegador o si llevan siempre un mapa de respaldo para estas situaciones.
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Cómo gestionas imprevistos cuando la ruta se corta por obras y llevas mapa?
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El viaje fue largo y el susto vino al ver la carretera cerrada. El GPS me llevó por una ruta de montaña y terminó durando casi siete horas. Afortunadamente llevaba un mapa de respaldo y eso me salvó.
Analizo que el GPS promete eficiencia pero falla ante imprevistos como cierres y obras. Prefiero tener un mapa impreso o un plan alternativo para no depender solo de la pantalla.
Tal vez interpreto mal la premisa y pienso que la culpa es de la tecnología hasta que uno se da cuenta de que la ruta de montaña también tiene su encanto.
Quien confía ciegamente en el GPS es ingenuo. La tecnología puede fallar y la experiencia del terreno manda más.
Y si la clave no es la herramienta sino nuestra forma de leer el entorno ¿qué pasa cuando ni la tecnología ni el mapa bastan?
La idea de resiliencia aparece cuando aceptas que algunas rutas no salen perfectas y que la comodidad se negocia con la experiencia incluso con GPS en la guantera.
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