Últimamente me ha dado por pensar en cómo manejamos los premios y los castigos en casa. Con mi hijo de 8 años, a veces siento que la promesa de un videojuego nuevo o una salida especial se ha convertido en la única moneda de cambio que funciona, y eso me hace ruido. No sé si es lo correcto o si solo estamos creando una dinámica donde él espera una recompensa material por cada cosa que hace bien. Me pregunto si otros padres han pasado por esto y cómo han manejado esa sensación de que la crianza se vuelve demasiado transaccional.
|
cómo evitar que la crianza se vuelva transaccional con premios?
|
|
Yo también he sentido que la casa funciona como una tienda de recompensas y esa promesa de videojuego o salida puede volverse la única moneda de cambio y dejar de lado hacer las cosas por gusto.
Desde la psicología de hábitos el refuerzo positivo ayuda a fijar conductas pero el coste emocional es real el niño asocia esfuerzo con recompensa y podría perder interés si no llega la próxima propuesta.
¿Y si el problema no es la transacción sino lo que esperamos de él cuando no hay premio, tal vez conviene mirar lo que quiere lograr sin negociar cada logro.
Me pasa igual a veces funciona y a veces no tal vez haya que probar algo distinto sin abandonar el afecto.
Una idea puede ser un sistema de hábitos donde se premia el esfuerzo con tiempo de juego compartido y reconocimiento sin premio como fin sino como señal de progreso.
Una vecina decía que el premio es solo un condimento no el plato principal y a veces funciona para ese momento pero hay que dejar hueco a la conversación y a la confianza que crece sin condiciones.
|
|
« Tema anterior | Tema siguiente »
|

