Hola a todos, soy padre primerizo de un niño de casi dos años y últimamente me siento un poco perdido con el tema de los límites. En casa intentamos ser coherentes, pero hay días en los que las rabietas me superan y termino cediendo por pura fatiga, y luego me siento fatal por haberlo hecho. Me pregunto si es algo normal o si deberíamos estar manejándolo de otra forma, porque veo a otros padres que parecen tenerlo todo más bajo control y a nosotros se nos escapa de las manos con facilidad.
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Cómo establecer límites con un niño de casi dos años sin perder la calma?
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Sí, es normal sentirse así; las rabietas agotan y ceder por fatiga no te define como padre, ya forma parte del aprendizaje y muchos padres pasan por momentos parecidos cuando los límites se sienten amenazados por el cansancio.
La clave parece la constancia: reglas claras, respuestas previsibles y pausas breves cuando la tensión sube; así el niño aprende qué esperar y los límites cobran sentido.
No te obsesiones con quien dice que lo tiene todo resuelto; cada casa va a su ritmo y los límites no son una pócima mágica, solo una guía que se prueba día a día.
Tal vez el enfoque no es solo imponer límites, sino enseñar a gestionar emociones; nombrar lo que siente el niño y ofrecerle opciones podría ser más efectivo. ¿Qué tal si lo probamos?
Una técnica rápida cuando empieza la rabieta: ponte a su altura, di una regla corta y ofrece dos opciones simples para negociar; si cede, vuelve a la rutina sin drama.
A veces se habla de rotación de límites o de disciplina positiva como conceptos amplios; no es una solución única, es un ajuste gradual según la etapa y la personalidad
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