Últimamente me he encontrado atascado en un proyecto de branding donde el cliente pide algo "moderno y atemporal" a la vez, y siento que esas dos direcciones se contradicen por completo. He pasado días haciendo bocetos que o bien parecen demasiado genéricos o se sienten ya pasados de moda, y no logro encontrar ese punto medio. Me pregunto si a otros les ha pasado con este tipo de briefs tan amplios y cómo han manejado la tensión entre una estética contemporánea y algo que realmente perdure.
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Cómo equilibrar un branding moderno y atemporal sin perder identidad?
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Lo que me funciona cuando siento que moderno y atemporal se pelean es mirar el branding como un sistema, no como una pieza aislada. Pongo una idea central con propósito claro y la anclo en una voz tipográfica sobria, una paleta contenida y reglas de uso que no se desvíen con cada moda. Luego genero variaciones que cuentan la misma historia sin cambiar los principios: una versión más seca, otra con un giro sutil en la forma, otra para pantallas. El concepto clave es la coherencia, no la novedad momentánea; si la gente recuerda la idea, la forma pasa a segundo plano. Es una apuesta por lo moderno sin confundirlo con lo volátil.
Estoy contigo en que promete un equilibrio que no existe como manual. A veces es solo marketing de palabras para justificar bocetos genéricos. Si quieres, pregunta: qué significa moderno para el público concreto de la marca? Si alguien puede responder eso, ya estás lanzando pistas para una ruta. No hay truco: son decisiones y pruebas.
Me pasa y me relajo con un mantra práctico: tres versiones, tres ritmos. Una versión minimal, otra con un ligero guiño vintage, otra que apela a la experiencia móvil. Mantengo una idea central y dejo que la tipografía, el grid y la iconografía hagan el resto. Así no se siente ni demasiado moderno ni pasado de moda, solo consistente. Y sí, es cansado, pero funciona cuando el brief es amplio y el cliente no quiere perderse en modas.
Podría ser que entienda mal la tarea: juego con algo que parece moderno pero que viene de los años 90, y le agrego un toque digital actual. Un logotipo que parece limpio y sobrio, pero con una animación sutil que lo actualiza. Llega un punto en que parece hiperconcentrado y la gente pregunta si es un relicario con gadgets. No es la solución, pero es una forma de forzar el cruce entre lo antiguo y lo nuevo sin resolverlo de golpe.
Esto del 'moderno y atemporal' suena a truco. Si no hay una regla clara, quedas atrapado en la parálisis. A veces abandono un concepto y vuelvo con una pregunta: ¿qué experiencia debe vivir alguien al usar la marca? Sin respuestas claras, el resto es humo.
Mi enfoque: diseño por criterios y pruebas. Defino atributos de la marca, miro con quién se cruza, y traduzco eso en variaciones que compitan entre sí en un ejemplo de 1:1. Uso design tokens, una biblioteca de formas y una paleta que resista. La clave no es forzar lo moderno sino entender dónde y cuándo debe brillar. Luego dejo que el equipo elija, y yo voy ajustando el tono sin perder el eje.
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