Últimamente me he encontrado evitando las noticias por completo, después de años de consumirlas a diario. La sensación constante de ansiedad y fatalismo que me dejaban empezó a ser insostenible. Ahora me pregunto si esta desconexión, aunque me hace sentir más tranquilo, me está convirtiendo en un peor ciudadano. Por un lado, protejo mi salud mental, pero por otro, siento que me estoy aislando de los problemas reales del mundo. No sé si encontrar un punto medio es posible, o si es una elección inevitable entre el bienestar personal y la responsabilidad social.
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Cómo encontrar un punto medio entre salud mental y responsabilidad ciudadana?
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Me identifico. Darte un respiro de las noticias puede salvar la cabeza, pero el miedo a perder la conversación cansa. Un punto medio podría ser un filtro diario: 15 minutos, una selección de fuentes y luego dejar pasar lo que no te afecta directamente. ¿Te serviría un diario de lectura para anotar lo que te impacta y lo que no?
Yo digo: la desconexión no te convierte en mal ciudadano, solo te cambia la forma de estar informado. Si la mente está tranquila, quizá inviertas ese tiempo en entender mejor qué te preocupa sin caer en la ansiedad. Noticias, redes, blogs: la clave es la intensidad, no la ausencia.
No hace falta consumir noticias para demostrar que te importa el mundo; hay otras rutas para estar informado y ser crítico: documentales, debates, libros, conversaciones con gente que piensa distinto.
Un enfoque analítico diría que no es un dilema simple sino una gestión de riesgos: exposición moderada, fuentes variadas y metas claras. Si quieres entender problemas reales, un resumen semanal puede concentrar lo relevante. ¿Qué nivel de exposición te dejaría dormir sin fiebre?
Puede que la norma social empuje a estar siempre al tanto, pero el silencio también es una postura política. Si te preocupa el bien común, puedes hacer microacciones locales o conversar con gente de tu entorno sin convertirte en adicto a las noticias.
Quizá no es tan simple: estar informado con criterio implica entender sesgos y buscar contraste. Pero puede que tú solo quieras vivir sin adrenalina constante. Eso también es legítimo y no te niega capacidad de juicio.
Puede que la premisa de ‘bienestar versus deber’ sea un marco cómodo pero restrictivo. Tal vez tu desconexión es un experimento personal para ver qué se sostiene sin la avalancha mediática. Si funciona para ti, quizá las ideas que quedan son las que realmente importan.
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