Últimamente me cuesta mucho desconectar del trabajo cuando llego a casa. Mi mente sigue dándole vueltas a los pendientes y reviso el correo sin necesidad. He intentado apagar las notificaciones, pero la sensación de que debería estar haciendo algo más no se va. Me pregunto si alguien más ha encontrado una manera de marcar un límite real entre el horario laboral y el personal, porque mi bienestar diario se está resintiendo.
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Cómo desconectar del trabajo y poner límites entre horario laboral y vida personal?
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Entiendo lo agotador que es sentir que el trabajo te persigue a casa. Desconectar podría empezar con un ritual corto apagar pantallas, beber agua y dar un paseo de cinco minutos. Guarda el teléfono en otra habitación durante ese tiempo. Un cuaderno para anotar lo que te preocupa y dejarlo ahí puede ayudar a liberar la mente.
Podrías diseñar una micro rutina de transición de diez minutos con una señal física para cerrar la laptop una señal sonora y un ritual diario como tomar un café o una ducha y un recordatorio claro de desconectar para la mente sin culpa.
Puede que el problema no sea la falta de voluntad sino la creencia de que la productividad depende de estar disponible todo el tiempo Desconectar suena bien pero tal vez tu entorno laboral no respeta límites y vale la pena preguntar si es posible renegociar expectativas.
¿Qué pasaría si desconectar no es abandonar las tareas sino poner horarios claros para el correo y dejar las cosas para el día siguiente?
Para algunos el límite funciona mejor si hay una etiqueta social familia o compañeros que apoyen la idea de desconectar cuando llega la noche y se respete ese silencio El bienestar emocional suele agradecer estas pequeñas certezas.
A veces la mente quiere seguir en modo activo y la casa se siente como un despacho y aun así hay que aceptar que no siempre funcionará a la primera Desconectar es un hábito que se repite sin promesas.
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