Últimamente me he dado cuenta de que casi todo lo que hago, desde leer un libro hasta salir a caminar, lo termino grabando para mis historias o pensando en cómo contarlo después. Siento que en lugar de vivir el momento, estoy constantemente ensayando la anécdota, y eso me ha dejado con una sensación rara de estar un paso fuera de mi propia vida. Me pregunto si a alguien más le pasa esto, si esta necesidad de documentarlo todo nos está alejando de la experiencia real.
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Cómo dejar de grabar cada momento para las historias y vivir el ahora?
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Interpreto esto como una externalización de la experiencia, al documentarlo te quedas con una caja de recuerdos pero te pierdes la textura del momento.
Me pasa a veces, siento que camino y ya estoy pensando en la historia que voy a contar y en el video que voy a subir. Quiero reservar el color del ahora, pero grabarlo todo para documentarlo crea una distancia extra entre mi cuerpo y la experiencia.
¿Y si la premisa de que grabarlo nos aleja de vivir es solo una forma de mirarlo desde otro ángulo?
A veces suena a moda pero no es universal, hay quien vive sin registrar nada y eso no significa que pase por menos. Documentarlo no siempre es fuga, a veces es mapa.
La escritura puede funcionar como un modo de atravesar la experiencia sin convertirla en espectáculo. Prefiero dejar que el lenguaje haga su trabajo y no buscar documentarlo todo para un público.
Entre lecturas y exigencias culturales hay voces que presionan a contar la vida con ciertos tonos. Los hábitos de género y las expectativas de lectores pueden empujar a justificar el documentarlo como un deber, no como un regalo.
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